Tradiciones populares: Las marzas

TRADICIONES POPULARES

 

“LAS MARZAS”

 

 
 
© 2010 Copyright Antonio Adeliño Vélez – Todos los derechos reservados 

 

            En un momento de la historia cambió el calendario lunar por el solar. El impulsor definitivo de este acontecimiento fue Julio Cesar, militar y estadista romano, que fue asesinado en las fiestas “lupercales” de año 44 a. de C., celebradas el 15 de marzo.

           

            Con la reforma, el año pasaba a comenzar el día 1 de enero, y no el primer día de marzo. La medida tuvo éxito desde el punto de vista administrativo, pero no en lo popular. El pueblo siguió celebrando el inicio de la primavera, cantando “las martiae” para pregonar la llegada del buen tiempo, y celebrando “las lupercales” en honor de las deidades agrícolas que despertaban del sueño invernal.

           

             Esta tradición bimilenaria que tiene su origen en las dos fiestas populares citadas, se sigue conservando en muchos pueblos de La Ribera burgalesa, aunque haya que salir a cantar bien abrigados por aquello de no quitarse el sayo, hasta el cuarenta de mayo.

           

             Pero en nuestro entorno cultural las marzas no eran un canto de bienvenida a la primavera, sino más bien el rito cumbre de iniciación a la mocedad. Los mozos, solteros de entre 15 y 30 años, eran los protagonistas de la fiesta. Antes de cumplir los 16 años se llegaba a la categoría de mozo, y eran recibidos en la hermandad, previo pago de una cuota que era conocida con los nombres de quintada, patente, cuartilla o peseta. El canto de las marzas y la merienda posterior constituía el rito iniciático para los recién incorporados.

           

             Las marzas fueron languideciendo con la llegada de la modernidad al mundo rural en que nacieron, y también por causa de una despoblación galopante que mermó las cuadrillas de mozos, hasta reducirlas a su mínima expresión.

           

            Pero a partir de la década de los ochenta, resurgió de sus cenizas la vieja tradición y se formaron nuevas cuadrillas de marzantes, constituidas por más mayores que jóvenes, que se reúnen el último día de febrero para recibir al mes de marzo cantando unas coplas de preciada solera.

 

Las estrofas de la canción son de contenido muy parecido en todos los pueblos, aunque se suelen introducir matices propios y singulares de cada lugar. En esencia se trata de un canto de ronda y petición que ejecutan dos coros, donde se comienza cantando (con permiso del señor Alcalde) las excelencias y tareas de distintos meses del año; se continúa con alguna estrofa que ensalza y alaba los encantos femeninos, y se termina pidiendo algún presente a los vecinos.

 

           Antaño la fiesta concluía el día siguiente con una merienda colectiva de los mozos, donde se daba buena cuenta del tocino, chorizo, huevos, escabeche, etc., con que el vecindario, había recompensado el  acierto musical de los jóvenes. Ogaño se degustan pastas con café y aguardiente, para entonar el cuerpo de los dos coros de sufridos marzantes que superando las frías temperaturas de la noche invernal, han cantado con voz alta y clara, las distintas estrofas de la serenata.

           No debemos perder las tradiciones, porque son las señas de identidad de nuestros pueblos y los elementos de unión de sus vecinos. Por inercia hemos incorporado los peores vicios del progreso, asumiendo modas y usos banales o triviales, y hemos ido apartando lo propio, por considerarlo rancio, aldeano y pueblerino; despojando a nuestros pueblos de sus notas de identidad, de sus costumbres ancestrales, y de sus ritos festivos.

  MARZAS DE VILLATUELDA 

 

PERMISO PARA CANTAR

– Para cantar las marzas,

licencia tenemos (bis).

– Del Señor Alcalde,

 y vecinos del pueblo (bis).

– Si las cantaremos,

o las dejaremos (bis).

– De mi parte digo,

seguid compañeros (bis).

– Asomaos pronto,

a vuestras ventanas (bis).

– Y oiréis cantar,

estas lindas marzas (bis).

CANTO DE LOS MESES

– Esta noche entrará marzo,

de la media noche abajo (bis).

– Esta noche entra también,

el bendito San Rosendo (bis).

– Que nos libre y nos defienda,

de las llamas del infierno (bis).

– Y también entra esta noche,

el Santo Ángel de la guarda (bis).

– Que nos libre y nos defienda,

y nos favorezca el alma (bis).

– Tras de marzo viene abril,

con las flores relucir (bis).

– Tras de abril entrará mayo,

con las flores relumbrando (bis).

– Tras de mayo entrará junio,

con las hoces en el puño (bis).

– Tras de junio entrará julio,

segando muy a menudo (bis).

– Tras de junio entrará agosto,

el que lo arrebata todo (bis).

– Tras de agosto entra septiembre,

(oh! que lindo mes es este (bis).

– Que se coge pan y vino,

(si durara para siempre! (bis)

– Si para siempre durara,

pan y vino no faltara (bis).

– Si para siempre durase,

pan y vino no faltase (bis).

CANTO AL MES DE MAYO

– Mes de mayo, mes de mayo;

mes de los grandes calores (bis).

– Cuando las cebadas granan,

los trigos están con flores (bis).

– Cuando los bueyes van gordos,

los caballos corredores (bis).

– Cuando los enamorados,

andan en busca de amores (bis).

– Unos de sirven de rosas,

otros se sirven de flores (bis).

– Unos con dulces naranjas,

otros con agrios limones (bis).

– Otros con palabras tiernas,

que roban los corazones (bis).

– Y otros con buenos dineros,

aquellos son los mejores (bis).

QUEJAS AL CAZADOR

– Yo tenía un pajarillo,

que me cantaba al albor (bis).

– Aquel  pajarillo madre,

me lo mató un cazador (bis)

– Si lo hizo por la pluma,

plumas le daría yo (bis).

– Si lo hizo por la carne,

no pesaba un cuarterón (bis).

– Si lo hizo por venganza,

mala dicha le dé Dios (bis).

PETICIÓN DE DONES

– En esta calle que estamos,

hay un señor que es muy bueno (bis).

– Que tiene tierras y viñas,

y también tiene dinero (bis).

– Esta noche las mujeres,

las de la camisa limpia (bis).

– Nos darán un huevecito,

de la gallinita pinta (bis).

– Esta noche las mujeres,

las de la camisa blanca (bis).

– Nos darán un huevecito,

de la gallina que canta (bis).

– De la que está junto al gallo,

de la más recolorada (bis).

– Chorizo, tocino y huevos,

es lo que solicitamos (bis).

– Y también algo de vino,

para echarnos un buen trago (bis).

– Y con esta me despido,

y con esta adiós, adiós (bis).

 

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