La leyenda del túnel

LA LEYENDA DEL TÚNEL


El paraje La Mocha de la Virgen bajo la nieve


Textos tomados de “Villatuelda, historia, arte y leyenda” (autoedición, 1998)
Cronológicamente, la leyenda del túnel puede situarse a finales del siglo X    

© 1998 Copyright Antonio Adeliño Vélez


En la memoria de los habitantes del pueblo ha ido pasando de generación en generación la creencia de que un túnel comunicaba la iglesia con la cumbre de la montaña que se eleva a su lado y donde se recuerda la existencia de una ermita, conocida como la ermita de la mocha de la Virgen. De estos hechos ya han transcurrido más de mil años.


Cuando en enero de 1995 se estaba restaurando la iglesia, se encontró un arco románico cuya entrada estaba tapada con una piedra que fue la mesa del altar. Al picar y retirar la losa, aparecieron unos escritos en latín antiguo, casi incomprensibles, que corroboraban lo que todo el mundo admitía como leyenda. Así pues la leyenda se convirtió en historia.


La historia del túnel es la siguiente: “Al final del primer milenio, Villatiolla fue entregada en usufructo a Diego Belasco, el cual tenía dos hijos en la herencia. Sus dos hijos murieron en las frecuentes guerras de conquista contra los islámicos, y las tierras de Villatiolla pasaron a su tercer hijo, que era sacerdote y en sus últimos días de vida donó al Monasterio de San Pedro de Cardeña casas, tierras, huertas y molinos. Entonces, el monasterio envió a un cura llamado Don Jesús para que cobrara las rentas. Don Jesús, de carácter emprendedor, comenzó a construir una iglesia con las piedras de un antiguo torreón de vigías y con sus conocimientos arquitectónicos. Este cura también consolidó el viejo puente romano, trazó un camino que uniera ambos márgenes del río, fomentó la industria de los molinos y plantó una viña que pasó a llamarse “El chorro del cura”. El carácter abierto de Don Jesús le hizo ganarse la confianza de los colonos y entabló buena amistad con casi todos ellos. Pero no todo iba a ser un camino de rosas, pues el cura supo que los moros se acercaban al pueblo para saquearlo y cobrar tributos. Como buen previsor que era y con la finalidad de ocultar parte de las provisiones de la voracidad musulmana, había excavado un túnel al lado de la iglesia y otro a media ladera y tapó las entradas. A los pocos días apareció una embajada árabe para cobrar tributos para Almanzor, y el cura, armado de valor, salió a recibirles y negoció con ellos para tratar de salvar vidas y haciendas del poblado. Aún así el jefe moro quiso que se le entregaran algunas doncellas y Don Jesús señaló como víctimas a la tía Pepa y sus cuatro hijas, las cuales eran tachadas de brujas por todo el pueblo. Villatiolla aplaudió al cura como su salvador, pero Don Jesús perdió su buen humor y rehuía la presencia de sus más íntimos amigos. Su conciencia no le dejaba dormir y pidió la retirada al monasterio para purgar su pecado, aunque antes de irse tenía que acabar con la manada de lobos que atemorizaban al pueblo. Antes de la llegada de su relevo, el párroco preparó sus ballestas, dijo la misa, soltó a los perros y subió al Otero del diablo (un monte así llamado por la creencia de que el diablo habitaba en su cumbre). Nadie lo vio partir y a la mañana siguiente sus amigos encontraron a sus perros malheridos y ensangrentados, por lo que partieron en su búsqueda (dándole ya por muerto). Allí encontraron una loba y sus cachorros asesinados por los perros y decidieron seguir hasta Valdelobera. Una vez allí encontraron un cuadro dantesco: lobos atravesados por flechas, perros descuartizados, y a Don Jesús muerto sobre el lobo dominante con la garganta desgarrada y empuñando su cuchillo de monte, el cual atravesaba el pecho del fiero animal. A su lado y custodiando sus restos, estaba su fiel y noble perro “Sol”. Al año siguiente, la primavera trajo mucha lluvia y se produjo un corrimiento de la ladera en el Otero del diablo que sepultó la cueva de los lobos, dejando sólo la roca de entrada a la vista. Al lado de ésta roca se construyó una ermita en honor de la Virgen y en memoria de Don Jesús y el monte pasó a llamarse el Pico de la mocha de la Virgen.”


Hoy en día la ermita ha desaparecido; aunque en la mocha de la Virgen aún quedan restos de su existencia y la entrada al túnel, descubierta en 1995, está sellada. Recientemente (*), los vecinos de Villatuelda están avistando lobos y los pastores ya han sufrido numerosas pérdidas ganaderas por los ataques que estos feroces animales hacen a sus ovejas y cabras.
________________
(*) Se refiere a 1998


A la derecha del ábside, el arco románico que se cita en el texto


Referencias históricas
Siglo X
* El Monasterio de San Pedro de Cardeña, de Salustiano Moreta Velayos, 1997. Ver Página 55 (año 959, adquisición de bienes en Villatuelda),  Página 62  (heredades en Villatuelda) y Página 106 (“Villa de Teudela”)
Siglo XI
* Documentación del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Hace referencia a una permuta de bienes realizada entre los abades Sisebuto de Cardeña y Domingo de Silos que tiene relación con VillatueldaVer Página LXV



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