Goodall reclama corazón y cabeza para salvar el futuro del planeta

R. Pérez Barredo / Burgos – domingo, 17 de febrero de 2013

Jane Goodall conserva el halo de una belleza serena. Tiene un aire jovial, y cuando sonríe y sus ojos se entrecierran levemente, compone un gesto tierno, de sincera simpatía, con el que es difícil no empatizar. Seguro que esa fue una de las armas con las que hace medio siglo logró ganarse la confianza de los chimpancés de Tanzania para convertirse en un símbolo planetario, en uno de los iconos en la lucha por la protección de la naturaleza y la conservación de la vida salvaje. Camina con agilidad; a pesar de que tiene casi ochenta años, sus piernas están acostumbradas a la selva. Y a recorrer el mundo.Tarea a la que dedica 300 días al año, llevando a todos los rincones su mensaje universal. El Museo de la Evolución Humana fue ayer la parada de la primatóloga británica, una de las científicas más importantes del mundo, que hoy verá in situ los yacimientos de Atapuerca.

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